Voluntariado como promotor de empleo en tiempos de crisis04/03/09. España no está atravesando por su mejor momento económico. La crisis económica se ha hecho aún más visible con el aumento del número de parados. La falta de empleo y de recursos económicos hará que el número de personas que se encuentran en riesgo de exclusión aumente. Dentro del voluntariado social hay diferentes ámbitos de actuación en los que realizar tareas de voluntariado: discapacidad, inmigración, mayores, salud, minorías étnicas, inmigrantes y refugiados, personas sin hogar, derechos humanos, juventud e infancia, mujer, desarrollo comunitario, etc. Hay un modelo de voluntariado que, aunque no es nuevo, en estos momentos cobra gran importancia: El voluntariado por la promoción del empleo y la lucha contra el paro. No es infrecuente escuchar que el voluntariado quita puestos de trabajo ya que se considera mano de obra gratuita. Sobre todo se llega a esta idea en la acción voluntaria que se desarrolla como apoyo al personal remunerado en distintos proyectos de gestión dentro de las organizaciones. Lo que no se suele mencionar es que el voluntariado es capaz de promocionar el empleo y aumentar la posibilidad de que personas desempleadas consigan un trabajo.
El voluntariado es un motor de cambios que genera riqueza social, riqueza que aunque a priori no es cuantificable se ve reflejada en el indicador del Producto Interior Bruto, creando valor añadido. Según “El Estudio sobre la Contribución del Voluntariado de la Comunitat Valenciana a la Contabilidad Nacional”, encargado por FUNDAR a la Universidad de Valencia, queda demostrado que por cada euro que las organizaciones invierten en apoyo a las personas que se insertan en programas para realizar voluntariado, estas personas devuelven a la sociedad un servicio por un valor equivalente a 7 euros. Por todo esto creemos que es necesario seguir manteniendo las estructuras existentes, potenciarlas y ajustarlas a las demandas sociales manifiestas mediante el crecimiento en:
Se podría decir, a modo de conclusión, que una consecuencia directa de la crisis económica puede ser la crisis de los valores socialmente establecidos. El fracaso del capitalismo salvaje y del sistema financiero actual se puede transformar en una oportunidad para replantear y redefinir un sistema económico que pueda hacer sostenible una sociedad solidaria, basada en la distribución equitativa de los recursos, en el respeto al medio ambiente y en la no explotación de los más pobres por los más ricos. Se prevé un cambio en la forma de organizarnos social, política y económicamente y precisamente somos las personas que trabajamos por el tercer sector de acción social, las que no podemos renunciar a la utopía de conseguir un mundo mejor. El voluntariado y las acciones solidarias son, en épocas de crisis, generadores de desarrollo y de cambio, amortiguadores de penurias y promotores de esperanza. La sociedad futura se merece que desde hoy trabajemos para conseguirlo. Volver al índice del Observatorio |
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