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La perspectiva pre-política de la solidaridad

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Estoy de acuerdo con la caracterización de las nuevas formas de acción colectiva en las sociedades industriales avanzadas en clave fundamentalmente cultural, a condición de que no pensemos en el espacio cultural como ajeno a los espacios político y económico, y mucho menos como enfrentado a ellos. No concibo esa aportación cultural como una aportación no-política, a-política o incluso anti-política, sino como una aportación pre-política, es decir, configuradora de unas nuevas condiciones de posibilidad para la acción política. La principal aportación de los movimientos sociales a la tarea de la transformación de la realidad social es fundamentalmente de índole cultural. Esta no es una aportación que se deriva de ninguna incapacidad o limitación de tales movimientos. No se trata de hacer de la necesidad virtud, con argumentos tales como: "ya que no podemos incidir sobre las estructuras políticas y económicas, concentrémonos en elaborar discursos en los que denunciemos esas estructuras". Mi tesis fundamental es que en la actualidad no existe posibilidad alguna de poner en marcha una práctica emancipatoria significativa si no es sobre la base de una previa tarea de transformación cultural. Tarea de transformación cultural que exige dos cosas: la primera, aprender a mirar de una forma nueva la realidad social, ser capaces de analizar la realidad social con claves nuevas, diferentes de las claves dominantes; la segunda, establecer a partir de esas nuevas claves un auténtico combate cultural, una confrontación de legitimaciones. Vivimos en el mejor de los mundos posibles, se nos repite machaconamente. Ni siquiera hace falta ya esforzarse por justificar moralmente este mundo. ¿Que no es un buen mundo? No hay otro posible, así que dejémonos de utopías moralistas. Esta es la visión dominante de la realidad, una visión "panglossiana" que ha conquistado incluso a la izquierda en el poder, ciega ante las posibilidades contenidas en la realidad y potencialmente superadoras de la misma (pensamiento único). Este es el combate cultural al que me he referido más arriba. Crear cultura no es crear teorías, sino combatir realidades. Desarrollar visiones de la realidad no es edificar superestructuras ideológicas, sino preparar el terreno sobre el cual, luego, unos proyectos políticos y económicos pueden enraizar y otros, no. Reivindicar y extender valores no es refugiarse en el moralismo, sino crear las condiciones de posibilidad para una nueva sociedad. Quien rehuya participar en el debate cultural que hoy está planteándose en nuestras sociedades estará renunciando a la posibilidad de hacer nacer una cultura alternativa de la barriga de la cultura dominante. Y sin esa cultura alternativa, todo intento de transformación social acabará por reproducir, tarde o temprano, la misma sociedad que se pretende superar. Se trata de reivindicar eso que Paulo Freire llama en su libro Pedagogía del oprimido, el inédito viable. Se trata de descubrir posibilidades de transformación viables, pero cuya viabilidad no era percibida. Esto no tiene nada que ver con operaciones de ilusionismo o con miradas de color de rosa hacia la realidad; la capacidad de descubrir el inédito viable de la realidad es todo lo contrario del simple voluntarismo, por más bienintencionado que éste sea. Como el mismo Freire indicaba en una entrevista, los seres humanos no trascienden las situaciones en las que se encuentran sólo mediante la toma de conciencia o las buenas intenciones: "las posibilidades que tuve de trascender los angostos límites de una celda de cinco por dos pies, en la que estuve encerrado tras el golpe militar brasileño en abril de 1964, no fueron suficientes para cambiar mi posición de prisionero; permanecí en la celda, privado de libertad, aun cuando podía imaginar el mundo exterior". Ciertamente, descubrir el inédito viable, imaginar futuros posibles, tiene mucho que ver con la voluntad que se dervia de mantener una visión esperanzada (no restringida) de la realidad. "Aquellos cuya esperanza es fuerte ven y fomentan todos los signos de la nueva vida y están preparados en todo momento para ayudar al advenimiento de lo que se halla en condiciones de nacer", escribió Erich Fromm. Sin esta visión, difícilmente se podrán descubrir posibilidades de futuro. Se trata también de que nuestras propuestas de transformación se planteen como procesos que combinen la opción por una realidad distinta con el conocimiento de las posibilidades contenidas por la realidad actual. No es utópico lo que aún no es pero ya puede ser. Y la mejor manera de hacer aflorar lo inédito viable de la realidad es haciéndolo ralidad ya, aunque sea a pequeña escala.
Imanol Zubero en la publicación "Hacia una sociedad más solidaria" de Alboan.

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