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Repasando los principios de las leyes del voluntariado españolas

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El Observatorio del Voluntariado sigue trabajando en el estudio legislativo comparado en materia de voluntario. Conforme avanza la investigación se van descubriendo temas interesantes. Uno de ellos, referente a los principios incluidos en las leyes de voluntariado, os lo mostramos a continuación. Todas las personas que conocemos, en mayor o menor medida, el movimiento voluntario sabemos que éste surge por la iniciativa individual de personas que libremente se comprometen a dedicar su tiempo y sus ganas en la realización de actividades altruistas, coordinadas desde entidades de voluntariado, a través de acciones que generarán valor social y contribuirán a la mejora de nuestra sociedad actual. El voluntariado por lo tanto es una forma de participación ciudadana en tanto y en cuanto las personas voluntarias se implican en los problemas sociales existentes intentando dar solución y respuesta a situaciones de injusticia y/o necesidad. El voluntariado es considerado una acción espontánea y libre, lo que no ha evitado que se haya intentado estructurar de forma que existe una amplia legislación que sienta las bases y los principios por los cuales se ha de regular la acción voluntaria del tercer sector de acción social. En este artículo, como comentábamos antes, queremos centrarnos en los principios básicos que se deben dar por parte de las personas voluntarias, las entidades de voluntariado y las administraciones y organismos públicos para el buen desarrollo de las acciones voluntarias, puesto que podríamos afirmar que estos principios son los mínimos necesarios que ha de tener la acción voluntaria para que su desarrollo se realice correctamente en contenido y forma. En España, tenemos una Ley Estatal de Voluntariado aprobada en 1996 y dieciséis leyes de voluntariado correspondientes a las distintas Comunidades Autónomas que han visto la necesidad de crear un marco legal que protegiese y diese soporte al movimiento voluntario. Cantabria es la única comunidad que de momento no tiene ley aprobada. Para ver de una forma más clara los principios por Comunidades de Autónomas anexamos una tabla en la cual hemos recogido el conjunto de los principios aparecidos en todas y cada una de las leyes y los hemos ordenado desde los más repetidos hasta los que solamente son incorporados por una ley.
PRINCIPIOS BÁSICOS DEL VOLUNTARIADO RECOGIDOS EN LAS LEYES

COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Estatal 1996
Cata- luña 1991 y 2005 Madrid 2004 Aragón 1992 La Mancha 1995 Extrema- dura 1998 Na- varra 1998 La Rioja 1998 Cana- rias 1998 Balea- res 1998 País Vasco 1998 Galicia 2000 Valen- ciana 2001 Anda- lucía 2001 P. de Astu- rias 2001 R. de Murcia 2004 Cas- tilla y León 2006

Solidaridad

x x x x x x x x x x x x x

Libertad

x x x x x x x x x x x

Participación

x x x x x x x x x x x

Autonomía frente a los poderes públicos

x x x x x x x x x x

Gratuidad

x x x x x x x x

Complementariedad

x x x x x x x

Coordinación y colaboración entre las entidades y las administraciones

x x x x

Compromiso social

x x x x x x

Respeto

x x x

Responsabilidad

x x x

Sensibilización social

x x

Integración

x

Asociacionismo

x

Prevención

x

Libertad de acción e independencia de las entidades de voluntariado y los voluntarios

x

Favorecimiento en la realización de actividades

x

Descentralización

x

No discriminación

x

Pluralismo

x

Otros que inspiren una sociedad más democrática, abierta, moderna y participativa

x x x x x x x
Leyenda
No incluyen listado de principios
Fuente: Observatorio del Voluntariado A continuación vamos a analizar cada principio para entender la importancia que adquieren en el desarrollo de las acciones voluntarias.
  • La solidaridad con personas y/o grupos se entiende como principio del bien común puesto que la solidaridad genera actuaciones para favorecer a aquellas personas y/o grupos que están socialmente desfavorecidos. El voluntariado tiene un componente solidario muy fuerte, puesto que traduce sus actuaciones individuales o colectivas en intentar paliar las situaciones de exclusión social.
  • La libertad es un principio básico y fundamental para todos los seres humanos, sin libertad la toma de decisiones no podría efectuarse. Enfocándolo en el plano del voluntariado es tan libre la persona que decide realizar una acción voluntaria como una que necesita recibir esa ayuda.
  • Mediante la participación, la ciudadanía interviene directa y activamente en la construcción de una sociedad más justa y democrática, dando un sato de la democracia representativa a la democracia participativa. Sería imposible comprender la democracia participativa sin la presencia del voluntariado. Gracias a esta participación y a las entidades de voluntariado que realizan actividades de interés general se ha conseguido crear un tejido asociativo potente que da apoyo al Estado del Bienestar.
  • El voluntariado debe tener autonomía frente a los poderes públicos y debe estimular una acción pública eficaz para poder desarrollar su capacidad crítica e innovadora y dar solución a las injusticias sociales existentes en nuestra sociedad. Las organizaciones de voluntariado y las personas voluntarias tienen la capacidad de sensibilizar sobre las nuevas necesidades sociales latentes o emergentes y deben tener el apoyo de los poderes públicos para la consecución de estos objetivos.
  • Las personas voluntarias aportan su conocimiento y su tiempo de forma gratuita y desinteresada sin esperar contraprestación económica o reconocimiento alguno.
  • Las personas voluntarias complementan –no sustituyen- el trabajo llevado a cabo por los profesionales de la acción social.
  • Otro de los principios básicos en los que se inspira el voluntariado es el de coordinación y colaboración entre las entidades que desarrollen programas de voluntariado y las Administraciones Publicas. Para conseguir estos principios, es necesario crear nexos de unión entre las entidades y las administraciones públicas para por un lado coordinar y complementar las actuaciones de voluntariado sin pisarse el terreno las unas a las otras y por otro colaborar de manera conjunta en la promoción y el fortalecimiento de esta acción.
  • Las personas voluntarias se comprometen socialmente. Este compromiso adquiere una dimensión transformadora puesto que las personas comprometidas socialmente persiguen la consecución del bien común traducido en fines o intereses generales que transformen la sociedad.
  • Respeto a la dignidad, a las ideas, creencias, convicciones, valores y costumbres de todas y cada una de las personas que dedican su tiempo en realizar acciones solidarias.
  • Responsabilidad entendida como principio en el cual la acción realizada por la persona voluntaria debe ser continuada en el tiempo y no casual o esporádica.
  • Para visibilizar la necesidad de la existencia de la acción voluntaria que da soporta a miles de personas que se encuentran en riesgo de exclusión social es necesario sensibilizar e informar a la población de que existen desigualdades. La sensibilización social se concibe como un principio básico, puesto que visibiliza las distintas realidades y problemáticos de determinados colectivos. Sensibilizando y sensibilizándonos conseguimos como sociedad civil posicionarnos y tomar conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor. Y este es el primer paso para pasar a la acción.
  • El voluntariado realizado en determinados proyectos, desarrolla una labor de prevención e integración de personas que se encuentran en situación de riesgo o exclusión social.
  • El voluntariado necesita de un movimiento asociativo que actúe bajo cauces organizados. Las personas voluntarias necesitan asociarse en función de sus objetivos y principios comunes y en función de la defensa de los intereses colectivos que persiguen. Como comentábamos antes el voluntariado es un motor que trabaja para hacer más justa y participativa la sociedad en la que vivimos y los cauces organizados llevados a cabo a través del asociacionismo ayudan -en parte- a conseguirlo.
  • Las personas voluntarias y las entidades de voluntariado en las que se inserten estas personas voluntarias deben tener libertad e independencia en el desarrollo de sus funciones, aunque el servicio se preste de forma conjunta y existe entre ellas mecanismos de coordinación, seguimiento y valoración. Los voluntarios prestaran su servicio en un programa o proyecto concreto que gestionará una entidad de voluntariado, pero ambas partes tienen libertad, independencia y autonomía en la toma de las decisiones que les correspondan para que el servicio se desarrolle del mejor modo posible.
  • Se persigue como un principio intentar incrementar las posibilidades de que las personas puedan realizar tareas de voluntariado y descentralizar la acción voluntaria. Para conseguirlo es necesario favorecer la realización de las actividades de voluntariado
Cuando las personas muestran su interés por realizar tareas de voluntariado es importante que se incentive y se favorezca la realización de esas actividades procurando ajustar con minuciosidad la oferta y la demanda, para que esa intención no caiga en saco roto. ¿Cómo podemos conseguirlo? Si las personas voluntarias encuentran entidades de voluntariado cercanas a su entorno y a las personas a las cuales van a prestar el servicio, seguramente aumente su interés en realizar estas acciones y si además de esto hay posibilidad de ajustar los horarios, el interés aumentará de nuevo. Siempre hay una oportunidad cercana en la que poder colaborar, existen cientos de proyectos de voluntariado que necesitan de gente dispuesta a participar activamente.
  • El principio de no discriminación va unido al principio democrático que deben tener las entidades de voluntariado puesto que estas entidades u organizaciones no pueden discriminar bajo ningún concepto a las personas voluntarias o beneficiarias de la acción de los proyectos o programas en los que estas están participando como prestadoras o perceptoras de servicios.
  • Otro de los principios de la acción voluntaria es el pluralismo, entendiendo este como diversidad de visiones de la misma realidad. Las sociedades democráticas han de ser plurales y el movimiento voluntario también necesita de este pluralismo para poder enriquecerse.
Existen leyes que no acotan los principios dejando abierto el campo para incluir nuevos principios que inspiren una sociedad más democrática, abierta, moderna y participativa y existen otras (Ley Estatal, Ley de la Comunidad de Madrid, Ley de Canarias y Ley de Cataluña) que no hacen listado alguno. Al hablar de principios y valores se están escribiendo las reglas del juego. Poner por escrito cómo deben ser las organizaciones, cómo deben ser las relaciones de éstas con el voluntariado, y cuál es el medio más apropiado en el que puede germinar un voluntariado comprometido y orientado a la acción.

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