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El voluntariado y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

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Los Objetivos del Milenio (ODM) surgen de la reunión celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York en septiembre de 2000. A esa reunión asistieron los líderes de 189 países y en ella se aprobó la “Declaración del Milenio”, firmada por 147 jefes de estado y de gobierno. La “Declaración del Milenio” es un documento por el que se acuerda trabajar conjuntamente para alcanzar un mundo más justo, más equitativo y más próspero. Se trata de una declaración de intenciones por la que los países más desarrollados se comprometen a trabajar para y con los países empobrecidos con el objetivo de eliminar las diferencias y mejorar las condiciones de vida. La declaración se concreta en un plan estratégico y de acción que pretende llevar a cabo y cumplir 8 objetivos globales relacionados con el desarrollo mundial, para el año 2015. ¿Que papel juega el voluntariado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio? Que el trabajo que realizan las personas voluntarias, sobre el terreno o no, ayuda a paliar el hambre y las penalidades de millones de personas, contribuye a disminuir las diferencias sociales, denuncia situaciones de injusticia y hace, al fin y al cabo más habitable este planeta, no es nada nuevo. El que se tenga en cuenta esa labor y se considere especialmente relevante para la consecución de unas metas supranacionales, sí lo es. Y que ese reconocimiento venga de parte de gobernantes y jefes de estado de los países integrantes en Naciones Unidas, países, muchos de ellos con altos índices de desarrollo humano y con economías extremadamente solventes, es algo cuando menos paradójico. Porque, ¿qué pueden hacer las personas voluntarias en relación a las metas que se marcan en Naciones Unidas, que no puedan hacer los estados más ricos del planeta a golpe de talonario? ¿Cuál es el valor que aporta el trabajo de las personas voluntarias? ¿Cuál es el hecho diferencial que hace que cuando se plantea la consecución de los ODM obligatoriamente se piense en la aportación necesaria de las personas voluntarias, entidades sociales y ONG? La respuesta a este simple cuestionamiento debería provocar por sí misma un torrente de cambio. La toma de conciencia de tal poder, debería hacer que el orden del mundo que actualmente conocemos diera un vuelco. La importancia del voluntariado como fuerza generadora de cambio real, se hizo patente en Pakistán, en diciembre de 2004. Allí se desarrollo la primera Conferencia Internacional sobre Voluntariado y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Participaron 250 personas, de 33 países de todos los continentes. Había representantes de gobiernos, de organizaciones de voluntariado, medios de comunicación, líderes religiosos, activistas y personas voluntarias. Veamos ahora más detenidamente algunas de las ideas que se plantearon sobre el margen de actuación del voluntariado por cada Objetivo del Milenio. ODM 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre La meta de este objetivo es reducir a la mitad el número de pobres en el mundo y reducir el número de las personas que tienen escasez de alimentos. Hay más de mil millones de personas que viven con menos de un dólar al día, lo que se considera pobreza extrema. Desde el 2007 hasta hoy se ha incrementado el número de pobres en 113 millones en todo el mundo. Los datos de variación no son muy halagüeños y la idea general es que no se va a poder cumplir este objetivo marcado por Naciones Unidas para el 2015. El término pobreza es esencialmente poliédrico, por lo que no se define únicamente en función de los ingresos. Ser pobre a esos niveles, implica sufrir carencias materiales, alimentarias, etc. pero también sociales, educativas y sanitarias. Estar por debajo del umbral de la pobreza implica “no existir”, ser una persona olvidada, no tener voz. En este contexto, ¿qué puede hacer y hace el voluntariado por estas personas? Uno de los aspectos que quedaron reflejados en la Conferencia fue que aunque la responsabilidad de erradicar la pobreza es de los gobiernos, los propios beneficiarios deben ser partícipes y apoyar las diferentes iniciativas. Y es ahí donde la labor del voluntariado es esencial, como vínculo y transmisor de necesidades y soluciones. En estos casos, el voluntariado realiza acciones que provocan el empoderamiento de las poblaciones más desfavorecidas y ayudan a la creación de líderes locales. Ejemplos de esto hay muchísimos, y las entidades que trabajan en cooperación tienen infinidad de programas exitosos que repercuten positivamente en las condiciones de vida de las poblaciones beneficiarias y en el tejido asociativo de las mismas. ODM 2 y 3. Lograr la enseñanza primaria universal y promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. La meta es conseguir que todos los niñas y niñas del mundo completen el ciclo formativo primario antes del 2015. La educación de las personas es un factor clave. La consecución de este objetivo influirá en el resto de ODM. El mayor desafío está en conseguir un aumento de las tasas de escolarización entre las niñas. Mucho se ha escrito acerca de las consecuencias que tiene entre las poblaciones más desfavorecidas, la educación de las niñas. Niñas que serán mujeres, que serán madres y que educarán a los hombres y mujeres del futuro. El conseguir que las mujeres accedan a la educación significa romper un eslabón en la cadena de la pobreza, que de otra forma haría que esta se perpetuara de generación en generación. Por tanto, alcanzar este objetivo pasa por conseguir la implicación de padres y madres en el compromiso de asistencia de los niños y niñas a los colegios. En este sentido el voluntariado ayuda a crear un clima de confianza entre los padres y madres, implicando a líderes religiosos y locales, favoreciendo la rotura de tabúes y mitos, que se traducen en el aumento de la tasa de escolarización, sobre todo de niñas. El voluntariado también actúa en otras esferas, como canal de comunicación entre población y gobernantes, transmitiendo necesidades y asegurándose de que las causas de la educación y la igualdad estén en la agenda política y en las negociaciones de los estados. ODM 4, 5 y 6. Reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. Las estrategias para reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna pasan por realizar un diagnóstico estructural y casuístico de las condiciones de vida en los países en desarrollo. La mayoría de enfermedades que provocan la muerte a millones de niños y niñas en el mundo, son enfermedades que se pueden prevenir. Estas enfermedades suelen estar provocadas por: • El agua de baja calidad que se bebe como si fuera potable y las carencias sanitarias. • Los infraservicios sanitarios existentes en la mayoría de los países en vías de desarrollo. En el grupo de trabajo de la Conferencia Internacional sobre Voluntariado y los Objetivos de Desarrollo del Milenio se analizó la relación existente entre el voluntariado a nivel local y los sistemas de sanidad pública de los estados. En este sentido el voluntariado ejerce de apoyo y complemento a las políticas estatales, por lo que son necesarios marcos de actuación que prioricen y favorezcan la actividad del voluntariado en cuestiones sanitarias. Su función va en la línea de generar vínculos de responsabilidad entre, por una parte, las políticas de los gobiernos y los programas sanitarios que aplican, y por otra, los empleados públicos de la sanidad y los beneficiarios finales. Las personas voluntarias contribuyen a informar y reducir las tasas de mortalidad mediante intervenciones preventivas, servicios externos y cuidados basados en la comunidad. Suele ocurrir que con ejemplos se obtiene una visión más certera de la realidad. Para la ilustración de este Objetivo y de cómo el voluntariado puede conseguir grandes metas y ser eficaz en términos de costes, en la conferencia se puso el ejemplo de las campañas para la erradicación de la polio, un virus que ha provocado minusvalías en casi 20 millones de personas en el mundo. En 1988 se creó la Iniciativa para la Erradicación Global de la Polio, y ha conseguido reducir la tasa de 350.000 afectados en 1998 a menos de 700 en 2003. Una de las medidas de esta iniciativa en el año 2000 consiguió reunir a casi 10 millones de personas voluntarias a nivel local, para vacunar a 550 millones de niños y niñas de todo el mundo. El valor total de esta contribución se estima que fue el equivalente a 10 billones de dólares americanos. Este es un ejemplo aplastante de voluntariado activo y de cómo se puede cambiar la realidad aunando esfuerzos y focalizando un objetivo. ODM 7. Garantizar la sostenibilidad del medioambiente. Las organizaciones medioambientales y la acción de su voluntariado han conseguido ejercer presión, visibilizan el problema del crecimiento expansivo, de la no regulación legislativa medioambiental, de la explotación de los recursos, etc. Igualmente han jugado un papel muy importante en la toma de conciencia, por parte de las comunidades locales, de la necesidad de proteger su riqueza natural y sus propios recursos. Este hecho de concienciación y de cambio de perspectiva, aplicado a las políticas locales, ha favorecido en muchos casos que las condiciones de vida mejoren. Las acciones del voluntariado, a nivel local, destinadas a promover la sostenibilidad del medio ambiente se concretan en: • Asesoran a los gobiernos en las técnicas de administración de los recursos naturales. • Consolidan la capacidad local para asegurar el acceso a los recursos naturales. • Animan al tejido asociativo a formar parte de la administración del medioambiente. • Estimulan el intercambio de buenas prácticas, experiencias, formas de actuación entre redes locales, nacionales e internacionales. Los resultados del grupo de trabajo que estudió la relación del voluntariado con la sostenibilidad del medioambiente fueron los siguientes: • Las comunidades locales deben ser las protagonistas de su propio desarrollo y de las estrategias para conservar el medioambiente. • Los gobiernos deberían reconocer la aportación de las organizaciones de voluntariado y de las personas voluntarias en la consecución de este objetivo; y deberían proporcionar un marco legar y social apropiado donde estas asociaciones se puedan desarrollar. • Las entidades dedicadas al voluntariado medioambiental deberían seguir trabajando por el cambio estructural en materia de medioambiente, deberían compartir experiencias para enriquecerse, y deberían colaborar con los gobiernos. Cuestiones que no quedan reflejadas en los resultados de este grupo de trabajo son: ¿Qué papel juegan las empresas en la estrategia final de conservación del medioambiente? ¿Cuáles son los compromisos que las grandes empresas internacionales deben asumir para que este objetivo se cumpla? ¿Chocan los intereses de las grandes corporaciones con las políticas que deben derivarse si se quiere realmente salvar el planeta? ¿Están los Gobiernos dispuestos a legislar a favor de su sostenibilidad y la de su ciudadanía, en contra, muchas veces, de los intereses económicos? ODM 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Este último objetivo resume y engloba a todos los demás. Implica conseguir superar el asociacionismo actual, ir más allá de una etapa y un sistema. Gráficamente podríamos compararlo a pasar de nivel en un juego de ordenador. Si este objetivo se consiguiera, sería como alcanzar la utopía, como regresar a Ítaca. La sociedad entera habría conseguido un mundo en paz, sostenible, igualitario y sano. Si se consultan de nuevo las metas que se plantea la “Declaración del Milenio” en relación con este último objetivo, podrían ser resumidas en una sola: lograr un mundo justo. Esta meta podría sintetizar el trabajo y la motivación del voluntariado, condensando la complejidad de relaciones y circunstancias que se dan en el mundo. Conclusiones Hay dos planteamientos básicos que se lanzan en la primera Conferencia Internacional sobre Voluntariado y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 1. La aportación del voluntariado a la consecución de los ODM no puede derivar en una actitud despreocupada por parte de los gobiernos. La responsabilidad que estos tienen debe estar reforzada y controlada por las asociaciones de voluntariado. Son los Gobiernos y demás organizaciones implicadas, las que deben ejemplificar el compromiso para la conquista de las metas propuestas. 2. El voluntariado no tiene coste cero, no es mano de obra gratuita. Genera unos costes y se debe tener en cuenta en la planificación de la estrategia, de los programas y los proyectos. Las sugerencias que se derivan, en relación al voluntariado, de los grupos de trabajo surgidos en la Conferencia son las siguientes: a) Realizar campañas de concienciación pública. b) Proponer medidas de entrenamiento/capacitación y de reconocimiento. c) Creación de un sistema legal y fiscal para el voluntariado. d) Optimización de la formación del voluntariado a escala nacional. e) Asegurar el acceso de la población a la información sobre voluntariado. f) Fortalecimiento del voluntariado por medio de una incidencia positiva de las medidas políticas, sociales y económicas. g) Integración del voluntariado en la planificación del desarrollo nacional. La cuestión que surge de nuevo es: ¿Cómo coordinar la labor del voluntariado, para que sea sostenible, sin disponer de marcos jurídicos o institucionales establecidos, y en contextos culturales tan diferentes? Las 250 personas que participaron en la Conferencia estuvieron de acuerdo en que -a nivel internacional- el Programa de Voluntariado de Naciones Unidas (VNU) tenía la autoridad suficiente para emprender la tarea de coordinar sectorialmente una estrategia global del voluntariado en todas las áreas de los Objetivos del Milenio.
“Los objetivos de desarrollo del milenio son factibles si se toman medidas de inmediato para cumplir los compromisos existentes. La consecución de nuestros objetivos para el desarrollo en todo el mundo no sólo es fundamental para que millones de personas puedan llevar una vida mejor, más sana y digna, sino que también es esencial para consolidar para siempre la paz y la seguridad mundiales. La nuestra es la generación que puede alcanzar los objetivos de desarrollo y liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema.” Memoria del Secretario General sobre la labor de la Organización, 2007 Informe de Naciones Unidas, 2008 “Estos compromisos (los ODM) encierran la promesa de reducir a la mitad la pobreza extrema en el mundo…los líderes mundiales deben responder ante los ciudadanos más pobres”. Nelson Mandela Presidente de Sudáfrica 1996-1999
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