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Comentarios al debate sobre el concepto de "acción voluntaria"

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En el anterior boletín os proponíamos un debate referido al proyecto de la Ley de Voluntariado de la Xunta. El texto incorpora el concepto de ‘acción voluntaria’, que sustituye al ‘voluntariado’, puesto que abarca a toda la actividad solidaria, sea cual sea su ámbito de actuación. Os preguntábamos qué os parece la iniciativa y estos han sido los comentarios que hemos recibido. Jorge dice:
El peligro de reinventar lo ya inventado es que con unos buenos medios de comunicacion y una causa adecuada la conciencia del pueblo se aplaca recordemos lo que en sus carnes vivio el pueblo gallego una marea blanca de solidaridad, todo esto es muy romantico, pero recordemos lo que paso en nuestro pais vecino algo que nuestros medios de comunicacion soslayaron y es que equipos profesionales se dedicaron a recuperar las costas galas y bien cual es la diferencia, la responsabilidad mientras que aqui fue cargada sobre las espaldas de la ciudadania, alli se exigio a los responsables que asumieran los costes de la irresponsabilidad. No debemos olvidar que el voluntariado no es una formula de bondad, es una forma de hacer justicia y que conlleva la denuncia de las deficiencias del sistema, es por esto por lo que la red social del trabajo voluntario les pone nerviosos a muchos politicos pretenden controlar, para lo que inventan y formulan escenarios de facil control
Leticia Tierra dice:
Bueno, creo que la Xunta no está utilizando la definición tradicional de voluntariado. Interpreto que el concepto de acción voluntaria va encamindo a recalcar que estas acciones no tienen por que estar encauzadas por una organización y que tampoco tiene por que ser continuadas en el tiempo. Bajo mi punto de vista, esto abre dos debates: 1. ¿Qué aportamos las organizaciones como valor añadido a las personas que quieren hacer voluntariado? En principio, y gracias a la ley de voluntariado, las organizaciones dotanos al voluntariado de formación para llevar acabo su actividad, de un seguro de responsabilidad civil y de una estructura que financia los gastos generados por su actividad. Si las personas se organizan para hacer acción voluntaria fuera de las entidades, cabe entonces preguntarnos si la formación que estamos ofreciendo es lo suficinetemte atrayente, si los puestos de voluntariado se ajuntan a la demanda de los y las potenciales voluntarias y si nuestras estructuras son lo suficientemente flexibles para atraer a la ciudadanía y desarrolle la actividad que quiere y se organice dentro de las entidades. 2. Habría que ver cómo queda finalmente la ley, pero quizá estemos ante uno de los primeros pasos hacia una ley de participación ciudadana. Y el sector debe responderse a una pregunta: ¿Queremos dicha ley? ¿Qué nos va a aportar?
Isa Castellano dice:
Estoy de acuerdo contigo, Leticia, el nuevo proyecto de Ley aprobado por la Xunta se sale del concepto que tenemos actualmente de voluntariado, un concepto consensuado en su momento y que deja muy definido lo que es y lo que no es voluntariado. Esa definición respondía a una realidad concreta y puntual y la propia concepción venia a otorgar y reconocer derechos y deberes para las personas que ejercían su voluntariado en entidades. La realidad actual requiere de la revisión tanto de la estructura y acción de las entidades del tercer sector, como de la reflexión en torno al concepto generico de persona voluntaria. Fuera de la acotación tradicional de voluntariado quedan inumerables formas de participación ciudadana, acciones voluntarias puntuales o no tanto, participaciones sociales, que lo que buscan es producir un cambio y una mejora de la sociedad, al fin y al cabo. La cuestión es: ¿Estamos dispuestas, las entidades, a reconocer que existe un sector de movilización social que se escapa de nuestra influencia? ¿Queremos contar con esas personas que no quieren o no pueden hacer un voluntariado al uso? ¿Nuestras entidades están preparadas para asimilar y aprovechar el trabajo de esas personas? …en fin..esto dará para un post…o dos…
Felipe Giner dice:
¿Es voluntaria una persona que colabora con un movimiento social no constituido legalmente bajo ninguna forma jurídica? ¿Alguien que es miembro activo en un AMPA? ¿Una persona miembro de una Asociación de Vecinos?¿Aquel o aquella que tiene carné de voluntariado de una entidad pero en la cual hace tiempo que ya no acude pero que no ha sido dada de baja para que siga contabilizando como tal?Y así, muchísima casuística que nos puede venir a la mente. Para mí, todos los conceptos o figuras que tengan un claro ánimo de inclusión, bienvenida sea, aunque todavía no he tenido tiempo de informarme a que se le llama “acción voluntaria” en este proyecto de Ley.
Ferrán Cobertera dice:
Os paso enlace a la LEI GALEGA DE ACCIÓN VOLUNTARIA. Quizás pueda contextualizar mucho mejor el debate: http://www.voluntariadogalego.org/upload/asc/not/0-878-d-lei-accion-voluntaria-galiza.pdf
NeydaC dice:
Yo tampoco me he leído el proyecto de Ley, pero sí que pienso que ya era hora que se actualizara. Lo que sí se es que lo que hay hasta ahora, no acompaña la realidad: ¿qué pasa con el “voluntariado virtual”? ¿y con la gente que se moviliza sin un soporte organizativo detrás? Por eso, en lo particular, me gusta más la palabra “activista” que “voluntario” o “voluntaria”. Siento que engloba más. Participar dentro del marco de una ong, está bien, pero hacerlo sin ello por la mejoría colectiva, también lo está. Buscar términos no excluyentes me parece de lo mejor, sobre todo, en estos tiempos que corren. Un saludo;)
Arancha dice:
Qué bueno este debate, chicas… una vez más ¡enhorabuena por el blog! Voy a hablar más de los comentarios que del proyecto ley, porque también tengo que leerlo todavía. Estoy totalmente de acuerdo con Leticia pero, además, creo que no deberiamos plantear el debate en tono sustitución y que sería muy sano el debate en tono ‘convivencia’. La realidad es que hay que actualizar muchos discursos, pero creo que para actualizarnos no es necesario echar abajo algo que ha costado mucho construir, que sigue siendo necesario y, sobre todo, que es otra cosa. Las organizaciones no podrán (o no deberían) apropiarse del termino participación, o del término ciudadanía, porque son términos inherentes a las personas y no a las entidades. Pero aún así, sigo diciendo que el voluntariado (y sobre todo el voluntariado social) sigue siendo necesario y es otra cosa, no es más ni es menos… simplemente es otra cosa. No deberíamos rasgarnos las vestiduras si no encaja la participación individual y no organizada o la participación en movimientos informales en esta definición, no pasa nada, es otra opción y una vía más para participar ¡solo eso! nadie debería decir en este sector que el voluntariado es lo único o que el voluntariado lo es todo, pero nadie tampoco debería decir que el voluntariado ya no sirve. Evidentemente el término participación engloba más, siempre ha sido así, no es nuevo y el voluntariado es sólo una forma de participar… ¡deme usted 100 ciudadanos/as antes de 100 voluntarias/os, porque así empezaremos a ser menos necesarias y necesarios! Lo que hay que llevar a la realidad es ese término voluntariado social y repensarlo en las organizaciones, para dar cabida a la nueva realidad social en la que estamos y para reflejar otras formas de hacer voluntariado y nada más. No creo que sea necesario llamarlo de otra manera, solo hay que repensarlo. Y luego… miedo me da otra ley otra ley que me diga que derechos y deberes tengo como activista o como ciudadana que participa. Me temo, que para eso ya está la constitución ;) yo tengo derecho a reunirme, a manifestarme, a reivindicar, a asociarme, a votar…. y eso es participar, y eso es ser ciudadana. Así que ejerzamos nuestros derechos, que los tenemos. Lo que más me gusta de estos movimientos, que también era hace unos años lo que más me gustaba del voluntariado, es la reflexión sin encorsetar, la espontaneidad, la falta de dogmas y el reinventar continuamente… al voluntariado, en mi opinión, le hizo daño la ley y nos hizo dejar de pensar un poco ¡porque ya estaba ahí, todo dicho blanco sobre negro e incluso con etiquetas y carnets! así que espero que al movimiento informal no le de por dejar de reinventarse y de pensarse después de verse reflejado en una ley, y que a nadie le de por decir ¡es que lo pone en la ley! porque nos convertiremos en otra cosa. Esta empieza a ser otra de las discusiones históricas en el ámbito de las organizaciones de voluntariado y creo, que es un debate conceptual y nos estamos alejando peligrosamente de lo importante… Juan Pagola lo dice muy bien en su reflexión Voluntariado vs Participación (voy a intentar ver si está publicado y os pongo el enlace y si no os lo puedo pasar si queréis leerlo) Abrazos!!
Xosé Ramil dice:
Cuando la catástrofe del Prestige provocó aquella reacción ciudadana convertida en el movimiento Nunca Máis, la clase política no supo en un primer momento cómo reaccionar, algo que suele ocurrir ante los movimientos ciudadanos espontáneos. Nunca Máis conjugaba, como pocas veces ocurre, la acción voluntaria con la reivindicación política. El Gobierno del PP de la Xunta rápidamente se apresuró a intentar diferenciar, dividir, en su discurso el movimiento de voluntariado dedicado a la limpieza de las playas (qué majos) y el movimiento reivindicativo que se manifestaba en Compostela (rumiando su rencor por las esquinas, Fraga dixit) cuando TODOS/AS ERAN LOS MISMOS. Pero Nunca Máis también superaba la capacidad de reacción de los partidos en la oposición (PSOE y BNG) y éstos supieron sabiamente (aunque no suempre) echarse a un lado para dejar el protagonismo a la ciudadanía. Como dice Arancha, “deme usted 100 ciudadanos/as antes de 100 voluntarias/os”. El anteproyecto de ley de la Xunta trata de recoger, regular, dar forma a aquel movimiento. Es decir, lo que pretende, deliberadamente o no, es domesticar este tipo de movimientos que puedan surgir en el futuro. Apostar por el término voluntariado hubiese significado para la Xunta ignorar su lado reivindicativo. Apostar por “acción voluntaria” significa claramente matar dos pájaros de un tiro: domesticar el lado solidario y reivindicativo a la vez. El poder del lenguaje es enorme. Cuando el poder político coge un término social y le antepone “ley de”, el resultado es su domesticación. Imaginemos: ley de la solidaridad, ley de los movimientos ciudadanos… La cuestión es: ¿Cómo ganar la batalla a los intentos de apropiación de los valores, la reivindicación, el derecho al pataleo (eso para Arancha)? Para mí, el término voluntariado tiene batallas perdidas y le queda una guerra por ganar, la superación de la imagen implementada en leyes, regulaciones, escuelas de, etc, del joven cuidano al anciano.

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