Noticias del Tercer Sector

- PVE

Cristina de Lucas, voluntaria con personas en riesgo de exclusión

"El voluntariado es un espacio de aprendizaje brutal"

Tiene 27 años y normalmente se la ve por las calles de Madrid, sentada en algún parque, charlando con gente que a la mayoría le parece sospechosa, desagradable, peligrosa. Quien no la conoce diría que va por mal camino. Todo lo contrario. Cristina hace voluntariado con personas sin hogar. Su tarea es hacer más digna la vida de un colectivo sin techo y sin raíces.

Imprimir noticia

¿Cómo empezaste en el voluntariado?

Llegué a la Asociación para hacer unas prácticas sobre integración social. Después de la práctica me gustó mucho, así que decidí seguir trabajando y aprendiendo. Aquí he realizado varios tipos de voluntariado, en prisión, en ocio y tiempo libre, con personas desempleadas, con mujeres jóvenes… en fin, todo tipo de personas que se encuentran en riesgo de exclusión social.

 ¿Qué te motivó a elegir colaborar con Proyecto Hogar?

Lo que más me motiva para hacer voluntariado son las personas y el aprendizaje que te llevas por el contacto que realizas tanto con tus compañeros como con las personas con las que intervienes. El trabajo humano es lo que me motiva y lo que me hace feliz.

 ¿Ha sido como esperabas?

 Ha sido incluso mejor. A través de los años de voluntariado he conseguido sacar una experiencia paralela a mi experiencia laboral, ha sido un espacio que me ha permitido ganar mucha seguridad en mi misma para mi desarrollo profesional.

 Cuéntanos algo de tu tarea, lo que más y lo que menos te gusta de tu tarea

El voluntariado que realizo es en medio abierto, es decir que se trabaja con personas en situación de calle o personas sin hogar, que además tienen otras problemáticas como consumo de drogas, desempleo, etc.

Mi labor consiste en acompañar a las profesionales de la asociación en todas las fases de intervención. Desde tantear, ver cómo está la gente, realizar acompañamientos y  mediar entre recursos. Trabajamos en red y se activan rutas  que permiten a esas personas participar en actividades de ocio y tiempo libre o de formación. 

El trabajo en la calle es complicado. No estás en un despacho con puerta cerrada donde pones una cita y la persona viene. En un espacio abierto como la calle depende de cómo esté la persona. No hay un patrón, hay que salir, tantear, hablar, ubicar, conectar con las personas, para obtener más cercanía y más confianza y a partir de ahí se profundiza.  La dificultad es que hay que saberlo hacer bien, sin presionar más o menos, porque realmente la gente no te ha pedido ayuda, te estás acercando a ofrecer un espacio.  

Lo que más me gusta es precisamente lo más difícil, el primer contacto. También ser un medio para cortar la distancia entre la gente y los recursos. 

En la calle se puede  hablar de cosas importantes, ¿por qué no hacerlo con personas que están siempre allí, que son igual de dignas e interesantes que las demás? Lo que menos me gusta es que haga frío, se convierte en una barrera para ese primer contacto. 

¿Cómo se realiza una intervención normalmente?

Vas a la calle, hablas con las personas, haces un primer contacto, recabas qué necesidades hay, porque a veces das por hecho necesidades que no son las que tienen las personas. Este proceso dura varios días, de otra forma sería imposible.

Los recorridos se realizan sobre todo en el día, pero puede variar el horario. Yo iba 2 días a la semana. Es un trabajo que realiza un equipo profesional de la asociación de forma continua, no es algo que yo haga sola. Se debe tener en cuenta que la vida en calle no es solo no tener techo... 

¿Crees que se puede mejorar el voluntariado en tu organización?

Pues yo creo que está muy bien, es un trabajo real, con trayectoria y eso te da confianza. Te explican que debes hacer, cómo vas a la calle, cómo se realiza la intervención y así aprendes. Estoy muy contenta porque hay un acompañamiento constante. Me tratan como si fuera una compañera más, al contrario de en otros lados donde he hecho voluntariado y no te permiten involucrarte de una manera profunda. Eso es algo que valoro mucho. 

¿Qué les dirías a las personas para que se animen a hacer voluntariado?

El voluntariado es un espacio de aprendizaje brutal. Con lo difícil que es encontrar trabajo ahora, el voluntariado se convierte en una experiencia paralela para el aprendizaje. Aunque debo resaltar que el voluntariado no debe convertirse en una sustitución de puestos de trabajo.

Pero si hacemos voluntariado que sea porque nos importa la vida, las personas, no que solo sea por ayudar o por caridad porque eso puede hacer mucho daño, debe ser una necesidad que surja de adentro hacia fuera.

Buscador de noticias

buscar

C/ Tribulete nº 18, local. 28012 Madrid
Tel: 91.541.14.66
correo-e:

Subvencionado por:

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad X-solidaria