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Eglé Usonyté, voluntaria en el ámbito de la discapacidad intelectual

"Cada mes tengo más ganas de que llegue ese día"

Eglé Usonyté es una chica lituana de 27 años que cada mes viaja a Barcelona desde Vilnius para no faltar a una cita. Se trata de un encuentro muy especial al que jamás renuncia, un compromiso que le permite renovar su energía al tiempo que la infunde en otro, Antonio. Una persona con discapacidad intelectual con la que hace voluntariado tutelar desde hace años. Esta es su historia...

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Eglé Usonyté es una chica lituana de 27 años que cada mes viaja a Barcelona desde Vilnius para no faltar a una cita. Se trata de un encuentro muy especial al que jamás renuncia, un compromiso que le permite renovar su energía al tiempo que la infunde en otro, Antonio. Una persona con discapacidad intelectual con la que hace voluntariado tutelar desde hace años. Esta es su historia…

¿Cómo empezaste en el voluntariado?

Estoy haciendo voluntariado desde que tenía 12 años. ¿Cómo lo empecé en Barcelona? Sentí un vacío, y pensé que me faltaba algo. Yo era nueva en el país, vine a estudiar, así que no tenía trabajo ni demasiados amigos. La primera idea que tuve fue buscar algún tipo de voluntariado. Empecé con 3 diferentes y al final me quedé con una fundación la mayor parte del tiempo y ahora continúo mi voluntariado con ellos.

¿Qué te motivó a elegir colaborar con Som – Fundació?

La entrevista que tuve. La  persona que me hizo la entrevista estaba honestamente interesada en lo que estaba haciendo y mi área de interés. Entonces, tuve una idea ¡Wow! ¿Por qué está tan interesada? ¿Por qué están prestando tanta atención a mis inquietudes? Ahora lo entiendo, la persona que me asignaron, es una persona con intereses muy similares y mi voluntariado ahora es un placer porque comparto mi tiempo, ideas, experiencias etc.

¿Ha sido cómo tú te lo esperabas?

Ha sido mejor de lo que yo esperaba. Después casi un año de ser voluntaria en  Som – Fundació tenía que regresar a mi país. Sin embargo, sigo viniendo a Barcelona una vez al mes por mis estudios. Para mí la experiencia de este voluntariado fue tan importante que decidí continuarlo una vez al mes. Nunca pensé que en mi voluntariado conocería a una persona que se convertiría en un amigo para mí. Cada mes tengo ganas de que llegue el día que dedico al voluntariado. Tal vez ha cambiado ahora de ser un voluntariado a pasar un día con una persona haciendo cosas que ambos disfrutamos.

Cuéntanos algo de tu tarea, ¿qué es lo más te gusta de ella?

Mi tarea es compartir tiempo con una persona que tiene una discapacidad intelectual y dificultad para socializar. Y honestamente, no quiero hacer hincapié en el hecho de la discapacidad.  He aprendido que esta persona tiene algunas capacidades que yo desearía tener.  Ahora creo que nos encontramos y aprendemos el uno del otro. Lo que más nos gusta hacer es ir a museos, exposiciones y al cine. Él está muy interesado en las artes y las películas. No sólo estamos aprendiendo acerca de la cultura y la autoexpresión, sino también de cómo recibimos esta información como personas diferentes. Compartimos nuestra experiencia  y pensamientos y es hermoso. La belleza de compartir. Lo que más me gusta es aprender sobre cosas que me interesan de otra persona y compartir. Compartiendo mi experiencia, mi conocimiento y mi tiempo.

¿Y lo que menos?

El hecho de que sólo puedo dedicar un día al mes ahora debido a mi lugar de residencia.

¿Puedes contarnos alguna experiencia que hayas tenido haciendo voluntariado especialmente interesante, enriquecedora...?

Tal vez una cosa graciosa que sucedió y me ayudó a entender que Antonio está valorando nuestro tiempo juntos.  Os cuento: Un día tuvimos que terminar nuestra jornada en un lugar diferente de lo habitual, porqué él iba a ir a una fiesta de cumpleaños en lugar de ir a casa.  Yo era bastante nueva en la zona y no sabía exactamente dónde teníamos que ir.  Estuvimos de acuerdo que él me avisaría en la parada del bus que teníamos que bajar. Íbamos charlando, comentando, mirando por la ventana... En un momento dado tuve la sensación de que estábamos bastante lejos y le pregunté ¿Antonio, sabes exactamente donde tenemos que ir? Él me respondió que ya hacía rato nos habíamos pasado la parada.  Le pregunté ¿pero por qué no me has avisado? Él respondió, “me ha parecido que no querías bajar”.  Y entonces entendí lo que pasó: A Antonio, todo le parecía muy divertido y él estaba pasando un buen rato. Durante las últimas horas de nuestro tiempo, él me preguntó varias veces por qué no puedo pasar más tiempo con él.  A pesar de que se lo expliqué, él repetía que le gustaría pasar más tiempo conmigo. No me avisó porque esta era su manera de decirme: Me gusta el tiempo que pasamos juntos y no quiero que termine. Después de muchos meses juntos ahora él puede expresarlo de diferentes maneras.

Desde tu experiencia ¿Qué crees que se puede mejorar el voluntariado en tu organización?

Me encantaría poder conocer a otros voluntarios para escuchar y compartir las experiencias, dudas, momentos felices etc. Por supuesto para mí es difícil porque vivo en un país diferente. Y creo que para organizarlo sería un verdadero desafío.

¿Qué les dirías a las personas para que se animen a hacer voluntariado?

Que disfruten de  las oportunidades de conocer gente diferente. Pueden enseñarte un montón de cosas grandes, emocionantes y hermosas. Te vas a sorprender!  

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