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"Ahora estamos intentando elaborar una nueva obra y estoy segura que funcionará, porque la alimenta la ilusión."

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Me llamo Gema Moncayo, allá por el 2007, si mi memoria no me traiciona, me atrevería a decir que por el mes de febrero o marzo, decidí involucrarme en este mundo tan desconocido anteriormente para mí: el voluntariado.

Por esas fechas yo estaba estudiando el primer curso del ciclo de grado superior de interpretación de Lengua de Signos, en el cual me llego el conocimiento sobre la existencia de unas personas a las que sinceramente jamás les había otorgado el don de la existencia, las personas Sordociegas. Cuando oí, por primera vez sobre ellas, mi mente por un momento no podía entender la combinación de ambas discapacidades. Siempre, estamos acostumbrados a escuchar hablar sobre personas ciegas o sordas, y nos parece casi "imposible", que una persona no pueda ni ver ni oír, acosándonos la cuestión de ¿Cómo se puede vivir así? Decidí investigar un poco por mi cuenta, y me sorprendió la cantidad de casos que existen en España, y concretamente en la provincia de Málaga, en la cual resido yo.

Mis profesoras, me informaron sobre la posibilidad de realizar un voluntariado con estas personas a través de la entidad ONCE, y acompañada por mis compis de curso decidí comprobarlo.

Cuando llegamos a la Organización, nos informaron sobre toda la programación de voluntariado que poseen, en cuanto a ocio, deportes, acompañamiento, etc. Y nos inscribieron en un curso formativo de voluntariado, en el que nos informarían sobre ciertos detalles que debemos tener en cuenta, en el trato con personas ciegas en cuanto a desplazamientos y demás. Esta información aunque me resulto de gran utilidad posteriormente, no fue lo que más me impresionó ya que la conocía anteriormente a causa de una asignatura que cursaba en el ciclo. Lo que realmente hizo que me enganchara a este mundo, fue un video que nos mostró el responsable de la plataforma de voluntariado de Málaga, en el cual se podía observar el estilo de vida que poseía José Luís, una de las personas sordociegas de Málaga, con la que posteriormente por suerte pude mantener una estrecha relación de voluntariado, y sobre todo de amistad.

Posteriormente, el responsable de servicios sociales de ONCE, nos mostró la posibilidad de crear un programa de voluntariado especifico con personas sordociegas, ya que coincidía por aquellas fechas, que nuestro grupo era el único que conocía la Lengua de Signos. Estábamos encantadísimas  y emocionadas ante tal experiencia, aunque también y perdón por la expresión "acojonadas", ante la idea de que o bien no nos entendieran porque teníamos poca práctica con el idioma, o que no supiésemos tratarlos, o que...., en fin, mil y una cosa que se te pasan por la mente antes de enfrentarte a lo desconocido.

Nosotras, éramos cuatro y decidimos ir en parejas dos días en semana. Se trataba, de un programa de acompañamiento, que pronto se convirtió para mí, en una quedada de amigos, con el detalle de que la Organización me pagaba el kilometraje ¡Que se puede pedir más! Durante ese año hicimos infinidad de cosas, paseábamos, tomábamos algo, íbamos a la playa o piscina, en fin lo que se nos antojase.

Poco a poco, nos surgían nuevos planes y nuevos compañeros, que conocimos a través de las quedadas que realizamos los distintos voluntarios que formamos parte de la Plataforma de Voluntariado Andaluz de Málaga y la ONCE, constituyendo un grupo de personas tan distintas entre si, que te enriquece en numerosos aspectos de tu personalidad.

Con el tiempo, he tenido que ir modificando los días y horas que puedo desempeñar en el Voluntariado, por razones de trabajo y estudios. Por lo que hoy en día continuo con mi función de voluntaria dentro de un grupo de teatro "los sin sentido", constituido por mis compañeros sordociegos con los que me inicie, además de otros nuevos, y los voluntarios, los cuales afortunadamente hemos ido creciendo más y más. Gracias a esto y a la ayuda ofrecida por la Plataforma de Voluntariado de Andalucía, parece que nuestra actividad teatral va viento en popa.

El teatro es fenomenal, te permite divertirte como un niño que crea situaciones alegres y divertidas dentro de un mundo de personas a las que la suerte no les ha acompañado muy a menudo, siendo ellos y ellas tus mejores maestros.

Es impresionante observar sus habilidades y su disposición a salir de situaciones difíciles. En nuestro grupo no existen las desigualdades, trabajamos en grupo para crear diversión.

Yo he participado en una obra cómica sobre boxeo, en la que intercalamos magia y canciones en Lengua de Signos. Hemos viajado a distintas zonas, y en la gran mayoría hemos conseguido fotografiar en nuestra memoria las mismas caras de asombro en el público, ¡Eso, te crece!

Ahora, estamos intentando elaborar una nueva obra y estoy segura que funcionará, porque la alimenta la ilusión.

Sinceramente desde mi propia experiencia, creo que deberíamos cambiar los eslóganes sobre voluntariado, que suelen aparecer en los medios de comunicación, y añadirles a la frase: "ellos te lo agradecerán" un "...y tú a ellos".

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