Noticias del Tercer Sector

- Nuestras entidades

Xenofobia en tiempos de Crisis

Imprimir noticia

Esteban Ibarra / Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

Un fantasma recorre Europa, es el espectro del populismo xenófobo quien de manera muy peligrosa alimenta un tsunami totalitario que proyecta dar al traste con históricas conquistas democráticas, especialmente con la universalidad de los derechos humanos. La nueva extrema derecha xenófoba sigue su larga marcha hacia las instituciones en todos los países europeos, alentando la intolerancia y el odio, contaminando a partidos e instituciones democráticos en toda Europa. La espectacular subida electoral en Austria, Suecia y Holanda lo confirma, uniéndose al consolidado Lepen en Francia, a la dura ultraderecha de Jobbik en Hungría, a la Liga del Norte en Italia, al BNP de Gran Bretaña o a los islamófobos en Suiza; opciones que parecen construidas en los mismos laboratorios del neofascismo europeo. Pero no todo queda aquí, de igual manera la deriva contaminante hacia los partidos democráticos proyecta modelos autoritarios, como evidencian Sarkozy y Berlusconi con la crisis de los gitanos rumanos y búlgaros, así como reorientaciones en las políticas de inmigración, cual es el caso de la posición de Merkel, de corte asimilacionista y excluyente.

En el escenario de crisis económica, el aumento del prejuicio xenófobo y del hostigamiento a la inmigración están servidos. Además el impacto es aún mayor si a la crisis económica, originada por el modelo y dinámica de acumulación de capital y no por los inmigrantes, se le suma una crisis de proyecto democrático progresista y de sostenibilidad del estado de bienestar. Hablamos de evidencias. El rechazo de gran parte de la población a compartir igualdad de trato en materia de empleo, sanidad, educación y todo tipo de atención asistencial se viene constatando no solo en las encuestas oficiales, también se manifiesta en situaciones discriminatorias y de hostigamiento en la vida cotidiana. En ese contexto, la ofensiva xenófoba organizada obtiene su mejor resultado al desplegar su estrategia subyacente que, más allá de la hostilidad de los chivos expiatorios elegidos, ataca directamente la cohesión democrática y la convivencia integradora de la diversidad, mediante un uso perverso de cualquier conflictividad social generada a partir del fenómeno de la inmigración,  del pluralismo religioso y de la diversidad social o cultural. Con la propaganda xenófoba y el discurso de la intolerancia se contraponen como realidades irreconciliables, nos lo mostró la campaña ultra en Suecia, el estado del bienestar y la inmigración, occidente y el islam.

El populismo xenófobo aporta respuestas simples a realidades complejas para movilizar el máximo de votos posibles mediante el uso de promesas no realistas, siempre falaces y oportunistas. Utiliza los miedos y emociones de la gente, recurre a estereotipos y prejuicios, estigmatiza y criminaliza a colectivos enteros convirtiéndoles en dianas del odio mediante un “nosotros contra ellos”. La política puesta en marcha por Sarkozy, su fichero gitano, sus órdenes policiales y deportaciones “voluntarias” a cambio de dinero, van en ese sentido. Pero la realidad, como ya hizo Berlusconi, es que expulsan a familias, con ancianos y niños, mediante amenaza y fuerza, echándoles de los lugares en los que habitan; expulsiones colectivas realizadas bajo criterios de discriminación étnica, denunciadas con acierto por la Comisaria Europea de Justicia, Viviane Reding. No se plantean planes de integración, alimentan un clima antigitano con un discurso político xenófobo y racista que pone en peligro la seguridad de las personas,  cuestionan el respeto por los derechos humanos y convierten en papel mojado las bases humanistas de la construcción europea y, entre otras, las directivas de libre circulación e igualdad de trato.

Otra de las consecuencias perniciosas del “tsunami xenófobo” es su impacto en el discurso y políticas de inmigración, como se ha puesto de manifiesto en Alemania con la CDU de Angela Merkel, dando por fracasado el “multiculturalismo” y preparando un listado de inmigrantes que rechazan los cursos de “integración” basados en la lengua y en los valores cristianos. Próximo a esta posición está la propuesta programática en España del PP en Cataluña quienes insisten en no empadronar a “inmigrantes sin papeles” y que la inmigración abusa de la sanidad. Nada más lejos de la realidad en España, según todos los estudios, los extranjeros acuden al médico la mitad que los españoles y los fracasos o conflictos hay que apuntarlos a unas insuficientes políticas de integración intercultural que no se han puesto en marcha en toda Europa, haciendo bueno el dicho: “nadie se integra si no le dejan”. La falacia de estos argumentos esconde el interés de ajustar las políticas migratorias a los ciclos económicos. Cuando necesitan mano de obra se atraen inmigrantes, cuando sobran por la crisis, se argumenta con Huntington acerca de los choques civilizatorios y se empieza por echar a los musulmanes y al que no responda el “cuestionario-examen cultural”. Seguir leyendo en el blog de Esteban Ibarra.

Buscador de noticias

buscar

C/ Tribulete nº 18, local. 28012 Madrid
Tel: 91.541.14.66
correo-e:

Subvencionado por:

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad X-solidaria